Lo que tu informático no quiere que sepas…

… es que la mayoría del software que se usa hoy en día en el mundo es ¡GRATIS!.
O mejor dicho… de código abierto.

 

Todos hemos vivido las “épocas doradas” del software, en el que la mayoría de los programas que usábamos se entregaban en cajas muy monas llenas de CDs. Desde la Enciclopedia hasta el Windows, todo el software que usábamos estaba “cerrado” (tenías que comprarlo) y el código subyacente no era accesible.

 

Sin embargo, hace ya más de 40 años, varios ingenieros del MIT lanzaron un proyecto llamado “Software Libre” en el que defendían la necesidad de crear comunidades de programadores que aportasen su conocimiento a código de libre acceso. Su testigo sería recogido por la comunidad de “Código Abierto” que tiene como máximo exponente a Linux, la distribución utilizada por la inmensa mayoría de los servidores de la nube del mundo.

 

El concepto de código abierto tiene una gran ventaja práctica más allá del romanticismo de compartir conocimiento, y es que, en teoría, cuanto más popular sea un código, más probabilidades habrá de encontrar errores en el mismo. Esta “ley” es conocida como la ley de Linus (en honor al fundador de Linux).

 

A medida que internet explotaba en los 90, casi todos los desarrolladores web prefirieron basar sus páginas en componentes de código abierto ya que los errores que podía haber en la base eran solucionados más rápidamente y había una gran comunidad de desarrolladores añadiendo funcionalidades continuamente.

 

Esta tradición de código abierto se viene reforzando por las propias empresas nacidas al abrigo del “open source” y a día de hoy Google, Amazon, Microsoft o IBM invierten sumas millonarias en desarrollar para la comunidad. ¿Por gusto? No, porque la mayoría de sus propios sistemas están basados en Open Source y no hay nadie más interesado que ellos en liderar la evolución de esos sistemas hacia donde les beneficie.

 

Los otros “beneficiados” son los millones de desarrolladores e ingenieros del mundo que tienen a su disposición tecnología puntera, actualizada prácticamente cada día… gratis. La “maldición” del desarrollador/ingeniero es que la alta velocidad de cambio requiere una constante supervisión, actualización y un aprendizaje continuo intensivo.

 

Pero como todo, hay partes “malas”. Un código abierto implica que pueda haber fallos de seguridad que nadie haya detectado, y en malas manos, puede ser un riesgo de seguridad para un gran número de individuos y empresas.

 

En definitiva, podemos decir que buena parte de la evolución tecnológica que vivimos a día de hoy, para lo bueno y para lo malo, ocurre gracias a esta idea de Código Abierto.

 

Si estás interesado en conocer más del software libre, su historia y su evolución, puedes consultar estas fuentes:

 

https://www.cmpod.net/all-transcripts/history-open-source-free-software-text/

https://opensource.org/history

https://www.gnu.org/software/software.es.html

https://www.redhat.com/es/topics/linux  

 

 

Alberto Hernández, Head of D&T enablement, CBRE España

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